
El centro histórico de la ciudad de Ámsterdam ha logrado permanecer casi inalterable desde el siglo XVII. Dominado por numerosos canales, sus aguas reflejan las estilizadas fachadas de las casas creando una curiosa urbe invertida que multiplica los atractivos de la original. Las escasas distancias existentes entre los principales monumentos de Ámsterdam invitan al viajero a descubrir la esencia de una ciudad única.

Desde un hotel encantador con vistas a un céntrico canal hasta el lujo más sofisticado, pasando por alojamientos que son obras de arte o los que ofrecen una experiencia singular. La oferta hotelera en la ciudad es amplia y para todos los bolsillos.

Pocas ciudades del mundo tienen una vida nocturna tan intensa como Ámsterdam. Dos son las zonas principales donde la ciudad está más animada: Rembrandtplein y Leidseplein, ambos con una gran variedad de bares y restaurantes.

En tan sólo dos días, la ciudad de Ámsterdam, sus principales monumentos y lugares de interés se puede conocer bastante bien, aunque hay que programarlo. Aquí te mostramos el casco histórico, sus cafés y gastronomía en un primer día y los lugares más alejados del centro histórico y sus rincones secretos en un segundo día.

Ámsterdam es todo un reclamo para los aficionados a las compras, con coloristas mercados, grandes centros comerciales y tiendas especializadas.

Desde Ámsterdam se pude visitar Alkmaar, Keukenhof, Madurodam, el tren de vapor de Hoorn, Zaanse Schans y el Museo de Zuiderzee.
Descartes afirmó tras visitar Ámsterdam que no había otro lugar en el mundo en el que se pudiera disfrutar de una libertad tan completa.
Cualquiera que eche un vistazo
a un plano de Ámsterdam
descubre enseguida que el
centro histórico, que permanece
casi inalterable desde el siglo XVII,
está enmarcado por la presencia de
decenas de canales que dan a esta
ciudad su carácter único. Como en
todo el país, estos canales sirvieron
para desecar y ampliar la superficie
edificable y crear una importante
red de comunicaciones. Pero, además
de sus aspectos prácticos, los
canales de Ámsterdam tienen hoy
un carácter simbólico, pues dan a
la urbe un aspecto singular.