Paradores

En casa del doncel

Si por algo destaca esta villa alcarreña que domina el valle que ante ella se extiende es por ser ejemplo vivo de lo que fueron las ciudades de España. Lugar turístico donde los haya conserva intacto su casco antiguo medieval y su valor más universal: el sepulcro de un joven que parece mirarnos desde la eternidad.
La Catedral de Sigüenza destaca por su fachcada principal, con un
gran rosetón, que está flanqueada por dos torres.
65| Una gran ciudad.
Son muchos los atractivos artísticos y culturales con los que cuenta Sigüenza, pero es su Catedral el principal de sus monumentos. Su construcción comenzó en 1123, si bien las obras se prolongaron hasta el siglo XV, en lo que a su estructura se refiere, y hasta el XVIII en el apartado ornamental.

Su estilo general es gótico cisterciense y su fachada principal, de aires militares, está flanqueada por dos torres macizas y con un gran rosetón. Sin embargo, su interior se caracteriza por su oscuridad. En la nave principal está el coro. Y en las laterales, un sinfín de capillas entre las que destaca la de San Juan y Santa Catalina, donde se encuentra, según palabras de José Ortega y Gasset, “la estatua yaciente más hermosa del mundo”, que no es otra que la del sepulcro del doncel Martín Vázquez de Arce, muerto a los 25 años cuando participaba en la conquista de Granada.

En actitud meditativa, con un libro abierto entre sus manos, el hábito militar, su cota de malla… Todo en ella es de un gran hiperrealismo escultórico, una obra maestra de autor desconocido.

En la Catedral merece también toda nuestra atención la Sacristía de las Cabezas, profusamente decorada. Frente a la fachada sur del templo se abre la Plaza Mayor, con soportales en uno de sus lados y, en su fondo, el Ayuntamiento, con escudos labrados en piedra en su fachada.

Hay que subir por la calle Mayor para alcanzar la Iglesia de Santiago, con portada románica, y coger la Travesaña Alta, donde se alza la Iglesia de San Vicente y, justo enfrente, la Casa del Doncel, palacio del siglo XV construido por la familia de los Arce y Sosa.

Es necesario seguir la misma calle, con sabor medieval, para llegar a la plaza de la Cárcel en torno a la que se levantan edificios de interés, como la Posada del Sol y el Ayuntamiento Viejo, que vale la pena contemplar antes de continuar rumbo al castillo del siglo XII, donde se emplaza el Parador.

66| De fiesta en fiesta.
Sigüenza es uno de los enclaves más turísticos de Castilla-La Mancha, siempre con un gran número de visitantes repartidos entre sus principales plazas y monumentos. A esta ciudad se viene a disfrutar, sobre todo si el viajero tiene la suerte de pasar unos días aquí coincidiendo con sus más destacadas celebraciones festivas.

La más importante de ellas tiene lugar en torno al 16 de agosto, con motivo de la fiesta de San Roque, cuyos festejos concluyen siempre con la tradicional comida de los huesos, en la que el Ayuntamiento reparte entre sus vecinos pan, carne y vino. El patrón de la ciudad es, sin embargo, San Vicente.

Su onomástica, que tiene lugar el 22 de enero, sirve para conmemorar la reconquista de la localidad de Sigüenza. En su transcurso se cantan los gozos del santo, se encienden hogueras… y en torno a las eras del castillo se celebra el popular bibitoque, con vino, naranjas y caramelos.

En las celebraciones de Semana Santa se “quema a Judas”, y en el mes de agosto desfila la procesión de los faroles en honor de la Virgen de la Mayor. Todos estos eventos no podrían entenderse sin la participación en ellos de la Rondalla Seguntina, que canta serenatas y compone coplas alusivas a la actualidad ciudadana, con todos sus miembros vestidos con capas y tocando guitarras y bandurrias y rasgando botellas de anís con cucharas y otros enseres.

Parador de Sigüenza
Instalado en una alcazaba árabe, edificada sobre un a entamiento romano, el imponente castillo donde se alza el Parador de Sigüenza domina la ciudad de Sigüenza desde su parte más alta, presidiendo su patrimonio artístico. El edificio se empezó a construir en el año 1123 y fue residencia de obispos, cardenales y reyes. El tradicional mobiliario castellano se expone con gusto en las amplias habitaciones, algunas con camas con dosel y terraza, auténticos aposentos reales de este palacio, que conserva salones señoriales –idóneos para todo tipo de reuniones– y una capilla románica del siglo XIII. Entre sus gruesos muros de piedra destaca el patio empedrado.
No te lo pierdas
El restaurante del Parador de Sigüenza es clásico en su decoración, con techos abovedados. Todo está confeccionado con los mejores productos de la tierra, según temporada. En su carta brillan con luz propia los platos autóctonos, como son los siempre solicitados huevos fritos con migas y torreznos, el cabrito lechal al horno o el bacalao al queso manchego. Y de postre: borrachitos seguntinos y flores de Cabanillas.

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